Comer insectos para salvar al planeta


​Quienes hemos migrado a una dieta que no incluya proteína animal nos hemos visto forzados a conseguir este faltante en otros alimentos aunque no todos aportan lo mismo que un pedazo de carne. Personalmente nunca cruzó por mi cabeza la idea de comer chapulines, a pesar de que son un alimento con un gran sabor, no tenía idea del valor nutrimental que poseen. Este platillo es parte de nuestras costumbres y en muchas partes del país pertenecen a la ingesta diaria de muchas personas.

En las últimas décadas, la sociedad ha incrementado un 70% el consumo de proteína, principalmente porque somos más humanos y porque nos hemos acostumbrado a comer proteína animal; adicional muchas empresas gozan de beneficios gubernamentales para otorgar piezas de pollo, cortes de carne y pescado a un precio por debajo de lo que hace años costaba. El problema no es la carne en sí, sino el proceso que toma producirla: tierra, agua, granos, emisiones de carbono… la lista continua y no nos damos cuenta de la cuota que le estamos cargando al planeta.

Es por esto que los insectos, como el chapulín, son una gran alternativa para cuidar nuestro medio ambiente y mantener nuestra ingesta de proteína en niveles óptimos. Entre los muchos beneficios que representa un saltamontes están: a) su contenido proteínico es superior a cualquier otro insecto o animal, b) son más sustentables ya que limitan el impacto medioambiental por 20 en cuanto emisiones de metano se refiere, c) utilizan una menor cantidad de agua, tierra y alimento y d) es más económico producir y comprar chapulines.

100 gramos de carne de res contienen entre 54% y 57% de proteínas, mientras que 100 gramos de chapulines contienen entre 62% a 75%. Estos insectos tienen un alto contenido nutricional y es una excelente opción para complementar una dieta equilibrada. Debido a su popular y exótico sabor se han elaborado diferentes productos a base de ellos, como salsas, salchichas, botanas y también son utilizados como complementos en ciertos guisados.

El chapulín presenta una solución a dos tipos de problemas distintos: 1) la falta de proteína para 1 mil millones de personas en África y Asia (más de 150 millones de ellos son niños los cuales necesitan de la proteína para su desarrollo físico y mental) y 2) el impacto negativo que tienen las fuentes de proteínas existentes como la res, el pollo, el cerdo o el pescado en el medio ambiente, sólo la ganadería contribuye con más del 18% de las emisiones de gases de efecto invernadero a nivel mundial. El cultivo o producción del chapulín proporcionará la proteína necesaria para el ser humano y al mismo tiempo reducirá las emisiones de metano más de un 99%.

Los chapulines son criados especialmente para ser consumidos, como la mayor parte de los insectos que se venden como los escamoles, vinguitos y acociles. Según la nutrióloga Verónica Juárez, de la UAEM, una tercera parte de los insectos que se conocen son comestibles; aunque se encuentran muy fácilmente y en grandes cantidades. Entre sus beneficios para el organismo al consumir estos insectos se encontró que contienen entre el 60% y 70% de proteínas de buena calidad, pueden ser igual o más nutritivos que la carne de res, pollo o cerdo.

Los invito a perderle el miedo y se aventuren a consumir más insectos, tendrán una experiencia culinaria fuera de serie y de paso estarán ayudando al medio ambiente.

Vía: reddit, grasshopper

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