Estudiantes mexicanos utilizan restos de maíz para crear bioplástico


México está lleno de emprendedores que buscan alternativas para mejorar nuestro entorno, siendo los estudiantes los que están más presentes en estas innovaciones.

Recientemente un grupo de estudiantes de la Universidad Autónoma de Querétaro buscaban la forma de reducir las cantidades de plástico y desarrollaron bolsas hechas a partir de los restos del maíz.

De acuerdo con el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), los estudiantes emularon la resistencia de las bolsas hechas con polietileno de alta densidad, usando como materia prima la parte central de la mazorca para obtener biopolímero de celulosa, material que, combinado con otros compuestos, sirve para crear esta alternativa sustentable.

"...El plus de nuestro proyecto es que, por los materiales que utilizamos para su elaboración, nuestra bolsa podría ser hasta comestible; es decir, si llega a los basureros o incluso al mar, los animales pueden comerla y no resultarles tóxica...", dijo la líder del proyecto, Mónica Citlali García.

El objetivo es ofrecer una alternativa sustentable ante la problemática ecológica que generan las bolsas de plástico desechables.

“...Buscamos fabricar una bolsa que asemeje las características que tienen los plásticos en cuanto a propiedades mecánicas y resistencia, donde además se reduzca su tiempo de degradación...", dijo Citlali.

El proyecto fue presentado para competir en el ‘Premio Santander a la Innovación Empresarial 2018’ bajo el nombre de ‘Boltsiri’, que en lengua purépecha ‘tsiri’ significa maíz.

Luis Felipe Delgado, otro de los integrantes del proyecto, aseguró que con la tecnología existente se pueden fabricar (las bolsas), “...sólo necesitamos estandarizar y normalizar el método para que todas las bolsas sean exactamente iguales y tengan las mismas propiedades...", dijo.

Este y otros proyectos son de suma importancia para encontrar una alternativa a las bolsas de plástico. La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) asegura una persona utiliza 200 bolsas de plástico al año.

El uso de estas bolsas, aunado a una incorrecta disposición final, produce taponamiento de drenajes y alcantarillas, contaminación visual e impactos ambientales, principalmente en los ecosistemas acuáticos.

Asimismo, las bolsas que no fueron desechadas de forma adecuada se convierten en sitios ideales para la reproducción de mosquitos portadores de malaria, chikunguña y otros patógenos.

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Vía: EFE imagen: Conacyt

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