Aguacate Cero: México pone límites al “oro verde” cultivado a costa del bosque

Durante años, el aguacate mexicano ha sido una historia de éxito agroexportador. Pero detrás de ese éxito también existe una presión creciente sobre los bosques, particularmente en Michoacán y Jalisco.
Ahora, el gobierno mexicano busca poner una condición más clara al negocio: si el aguacate creció sobre un bosque deforestado, no debería cruzar la frontera.
Un certificado para cerrar la puerta a la deforestación
La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) anunció el programa Aguacate Cero, que comenzará este 1 de octubre y contempla un certificado ambiental para identificar los huertos destinados a exportación y bloquear aquellos establecidos en terrenos deforestados.
La medida se suma al requisito establecido desde 2025 para que los aguacates exportados provengan de huertos libres de deforestación desde 2019. También busca identificar terrenos afectados entre 2019 y 2025 para establecer acciones de restauración y compensación ambiental.
La lógica parece sencilla: trazabilidad para saber de dónde viene cada fruto y una consecuencia comercial cuando su origen implique pérdida de bosque. Porque, al parecer, incluso el aguacate necesita demostrar que su árbol genealógico no empieza con una motosierra.
El reto: vigilar una industria multimillonaria
México es el principal productor y exportador mundial de aguacate. Estados Unidos concentra buena parte de la demanda: entre enero y abril de 2026, México exportó 501 mil 824 toneladas hacia ese mercado, 35% más que en el mismo periodo de 2025.
El negocio es enorme. En 2025, las exportaciones de aguacate mexicano a Estados Unidos alcanzaron 3,653 millones de dólares.
Pero también lo es el desafío ambiental. Michoacán y Jalisco concentraron 85% de la producción nacional en 2024, mientras que autoridades identificaron alrededor de 2,900 huertas con deforestación reciente en ambos estados que fueron bloqueadas para evitar su exportación
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¿Qué pensamos en #PlanetaB?
Aguacate Cero puede representar un paso relevante si la certificación realmente permite rastrear el origen de la producción, impedir la comercialización de fruta vinculada con la deforestación y, sobre todo, recuperar los ecosistemas afectados.
El punto no es producir menos aguacates.
Es dejar de asumir que el bosque es un costo invisible del crecimiento. La trazabilidad debe convertirse en una herramienta de conservación, no solamente en otro trámite para exportar.
Si vamos a seguir llamándolo “oro verde”, quizá ya sea momento de asegurarnos de que el verde no desaparezca en el camino.
#PlanetaB | ¿Qué opinas? ¿La trazabilidad puede convertirse en una verdadera barrera contra la deforestación?





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