top of page

Declaran a CDMX en 'emergencia climática' pero no se hace nada

hace 5 minutos
2 min de lectura

La peculiar batalla de la CDMX contra los árboles


La Ciudad de México enfrenta una emergencia climática, según reconoció su propia jefa de Gobierno. La frase debería implicar algo más que buenos discursos, metas ambiciosas y cifras para una presentación.


Debería obligar a revisar prioridades, presupuestos, políticas urbanas y responsabilidades. Sin embargo, ante la dificultad de reforestar las calles, la explicación ofrecida resulta bastante más sencilla: hay vecinos que quieren quitar los árboles.


Cuando el problema termina siendo el ciudadano


Clara Brugada aseguró que su gobierno pretende plantar 1 millón de árboles en la zona urbana, pero admitió que hacerlo es “muy difícil” porque, al recorrer las calles, habitantes solicitan retirar ejemplares.


Que existan conflictos vecinales alrededor de árboles es perfectamente posible. Lo cuestionable es presentar esa resistencia como el gran obstáculo de una política pública.


Gobernar implica precisamente resolver esas tensiones: establecer criterios técnicos, proteger el arbolado sano, sancionar talas injustificadas, diseñar banquetas adecuadas, garantizar mantenimiento y explicar a la ciudadanía por qué el arbolado urbano es infraestructura ambiental, no un accesorio que permanece mientras nadie se queje.


Culpar a la falta de conciencia resulta bastante más cómodo que asumir cuánto corresponde hacer desde el gobierno.


Muchas metas, pocos compromisos concretos


La administración capitalina también plantea reducir 35% de la contaminación, reporta haber evitado más de 1 millón de toneladas de GEI en un año y presume la siembra de 10 millones de árboles en suelo de conservación, con una meta de 40 millones para 2030.


También anuncia la recuperación de Xochimilco, Tláhuac y los pocos ríos vivos que quedan.


Las cifras son importantes. Pero una emergencia ambiental no se atiende acumulando anuncios. La pregunta incómoda es otra: ¿qué compromisos concretos, medibles y exigibles asumirá el gobierno para que esas metas no terminen siendo simplemente números políticamente convenientes?


Porque plantar árboles genera una cifra. Mantenerlos vivos, protegerlos y transformar la ciudad para que puedan prosperar requiere bastante más.


¿Qué pensamos en #PlanetaB?


Si la CDMX está realmente en emergencia climática, trasladar buena parte de la responsabilidad al ciudadano resulta insuficiente. La participación vecinal importa, sí; pero la política pública no puede depender de que todos estén espontáneamente de acuerdo con ella.


Un gobierno tiene herramientas que los ciudadanos no tienen: presupuesto, regulación, planeación urbana, inspección y capacidad de hacer cumplir las reglas. Por eso, antes de pedir más conciencia, habría que exigir más política ambiental.


La emergencia climática no necesita únicamente un millón de árboles. Necesita que quien gobierna asuma la responsabilidad de hacer que esos árboles tengan dónde crecer y razones para sobrevivir.


Menos explicaciones sobre por qué es difícil. Más compromisos para demostrar que sí se puede.


Comentarios


bottom of page