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El planeta entra a un posible ciclo de cinco años con calor histórico

  • 28 may
  • 2 min de lectura

El planeta se calienta, La conversación, todavía no tanto. La ONU confirma lo evidente: el calor récord ya no es excepción, es tendencia.



Durante años, el cambio climático fue tratado como un problema del futuro. Un tema perfecto para discursos diplomáticos, cumbres internacionales y fotografías con líderes sonriendo frente a paneles solares. Mientras tanto, el termómetro decidió avanzar más rápido que la burocracia.


Ahora, un nuevo informe de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) advierte que entre 2026 y 2030 las temperaturas globales podrían alcanzar niveles históricamente altos, con una probabilidad del 75% de superar el límite de 1.5°C establecido en el Acuerdo de París.


Sí, ese mismo acuerdo que muchos gobiernos celebraron como un gran triunfo climático… y después archivaron entre promesas y subsidios fósiles discretamente convenientes.


El récord de calor dejó de sorprender


Según el reporte de Naciones Unidas, existe un 86% de probabilidad de que al menos uno de los próximos cinco años supere a 2024 como el año más caluroso jamás registrado.


La noticia ya casi no escandaliza. Tal vez porque las olas de calor se han vuelto parte del paisaje o porque normalizamos demasiado rápido lo extraordinario.


El Ártico, por ejemplo, podría registrar temperaturas 2.8°C por encima del promedio reciente durante los próximos inviernos. En Europa del Norte se esperan temporadas más húmedas e intensas, aumentando el riesgo de inundaciones. Y mientras algunas regiones se ahogan, otras literalmente se incendian. La eficiencia del desequilibrio climático sigue siendo impresionante.


El Niño regresa y el margen se reduce


La OMM también anticipa condiciones de El Niño hacia finales de 2026 y durante 2027-2028. Este fenómeno, asociado al calentamiento del Pacífico ecuatorial, altera patrones climáticos globales y suele intensificar temperaturas extremas, sequías y tormentas.


El último episodio de El Niño contribuyó a que 2024 rompiera todos los récords históricos de calor. La diferencia es que antes estos eventos parecían extraordinarios; hoy funcionan más como una actualización periódica del sistema climático. Y no precisamente una opcional.


¿Qué pensamos en #PlanetaB?


El problema no es solo que el planeta se caliente. El verdadero problema es la velocidad con la que aprendimos a convivir con la emergencia sin modificar realmente nuestros hábitos de producción, consumo y política pública.


La crisis climática ya no necesita más campañas “verdes” con tipografías minimalistas y hojas decorativas. Necesita decisiones incómodas, inversión seria y presión social constante. Porque el clima no negocia con discursos aspiracionales ni con estrategias de relaciones públicas.


Actuar tarde sigue siendo actuar. Pero confiar en que alguien más resolverá el problema probablemente sea el experimento más arriesgado de todos.

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