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México se ahoga en basura electrónica: 1.5 millones de toneladas al año y solo se recicla el 4%. ¿Un futuro tóxico o una oportunidad para la innovación?



Desde tu primer celular, tu primer computadora y hasta el atari que alguna vez jugaste, todos estos aparatos, al igual que miles de millones otros, forman parte de las 1.5 millones de toneladas de basura electrónica que México genera cada año, una cifra alarmante que nos coloca en el lamentable tercer puesto del continente americano en este ranking, solo por debajo de Brasil y Estados Unidos.


Un problema con nombre y apellido: consumismo desenfrenado


La vorágine consumista, impulsada por la obsolescencia programada y la moda pasajera, nos ha convertido en una sociedad de desechos electrónicos. Cada mexicano produce, en promedio, 11.8 kilogramos de este tipo de basura al año, lo que equivale al peso de una Smart TV de 50 pulgadas por persona.


¿Dónde termina nuestra basura tecnológica?


La triste realidad es que solo el 4% de la basura electrónica en México se recicla. El resto, un 96% aterrador, termina en tiraderos a cielo abierto, rellenos sanitarios o, en el peor de los casos, en manos de recicladores informales que, sin las medidas adecuadas, contaminan el suelo, el agua y el aire, poniendo en riesgo nuestra salud y la del planeta.


Los componentes de estos aparatos, como el cadmio, el cromo, el plomo y el mercurio, además de sustancias químicas altamente tóxicas, representan un grave peligro para la salud. Enfermedades como el cáncer, alergias, problemas reproductivos e incluso alteraciones en el sistema nervioso son solo algunas de las consecuencias de la mala gestión de la basura electrónica.


Un llamado a la acción: responsabilidad compartida y soluciones urgentes


Es momento de actuar. No podemos seguir ignorando este problema de dimensiones colosales. Se requiere un esfuerzo conjunto por parte del gobierno, las empresas y la ciudadanía para darle un giro radical a esta situación.


¿Qué podemos hacer?


Exigir a las autoridades:


  • Implementar una regulación clara y contundente que obligue a las empresas a hacerse cargo de sus productos una vez que terminan su vida útil.

  • Invertir en infraestructura y programas para el reciclaje responsable de la basura electrónica.

  • Promover campañas de educación ambiental para crear conciencia sobre el problema.


Consumir con responsabilidad:

  • Evitar la compra compulsiva de aparatos electrónicos y optar por reparaciones cuando sea posible.

  • Elegir productos con mayor vida útil y diseñados para ser reciclados.


Reciclar de manera responsable:

  • Buscar centros de reciclaje formales y asegurarse de que los residuos electrónicos sean tratados adecuadamente.

  • No tirar los aparatos electrónicos a la basura común.


Difundir el mensaje:

  • Crear conciencia sobre la problemática de la basura electrónica y promover prácticas responsables entre familiares y amigos.

  • Un futuro verde es posible: hacia una economía circular


El problema de la basura electrónica no solo representa una amenaza para el medio ambiente y la salud, sino que también es una oportunidad para la innovación y el desarrollo de una economía circular.


Podemos convertir este desafío en una oportunidad para generar empleos verdes, impulsar la investigación y el desarrollo de nuevas tecnologías, y crear un modelo de consumo más sostenible.


El futuro de nuestro planeta y nuestra salud está en nuestras manos. Es hora de tomar medidas y convertirnos en la generación que pone fin a la era de la basura electrónica.


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