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Derrame de pétroleo en Veracruz equivale a 8 mil canchas de fútbol

  • hace 1 día
  • 3 Min. de lectura

En las últimas semanas, las costas de Veracruz han recibido un visitante silencioso y persistente: manchas de hidrocarburo que contaminan playas, afectan manglares y comprometen la actividad pesquera.


Lo que comenzó como reportes aislados de chapopote en municipios del norte veracruzano a inicios de marzo se ha convertido en una afectación que se extiende por más de 630 kilómetros de litoral, alcanzando también Tabasco y con señales hacia Tamaulipas.


Este no es un incidente menor. Imágenes satelitales revelan que el origen se remonta a febrero, en aguas cercanas a la plataforma Abkatún, frente a Campeche. Lo que pudo contenerse con prontitud se transformó en un problema disperso por corrientes y condiciones meteorológicas.


El tamaño del problema: equivalente a mil Zócalos


El 14 de febrero, la mancha visible ya cubría casi 50 kilómetros cuadrados. Para dimensionarlo: equivale a más de mil veces la plancha del Zócalo de la Ciudad de México a ocho mil canchas de fútbol.


No se trata de una fuga puntual, sino de un vertido que inició de forma modesta entre el 6 y el 10 de febrero, se intensificó a partir del 11 y permaneció activo al menos hasta el 17 de ese mes.


Un buque no identificado, con transpondedor apagado según rastreos, permaneció en la zona cercana a Abkatún. Organizaciones como Conexiones Climáticas, el Centro Mexicano de Derecho Ambiental (CEMDA), CartoCrítica y decenas más, incluyendo Greenpeace, documentaron la evolución mediante imágenes satelitales.


Para el 14 de febrero, al menos cinco embarcaciones realizaban labores de contención, pero estas resultaron insuficientes para impedir la dispersión.


Una respuesta que llegó tarde y con opacidad


Las organizaciones ambientales denuncian que las autoridades conocían el incidente desde febrero. Sin embargo, no se activó de inmediato el Plan Nacional de Contingencia en Zonas Marinas, que obliga a notificar el evento de forma inmediata y a informar con transparencia a la población.


El hidrocarburo llegó de manera gradual a las costas durante tres semanas, impulsado por corrientes marinas.


Hoy, más de un mes después del origen, el Gobierno federal aún no ha identificado públicamente a la empresa o embarcación responsable. Tampoco ha detallado el proceso de compensación por daños ambientales y económicos a comunidades pesqueras y turísticas.


Esta demora genera preguntas incómodas: ¿por qué la lentitud en la identificación?

¿Por qué la ausencia de información clara sobre la activación de protocolos? La opacidad no resuelve el problema; solo lo agrava y erosiona la confianza pública.


¿Qué pensamos en #PlanetaB?


El derrame en el Golfo de México no es solo un accidente técnico; es un recordatorio de los riesgos estructurales que acompañan la extracción y transporte de hidrocarburos en una región tan sensible como el Golfo.


Que un vertido de esta magnitud permanezca sin responsable claro más de un mes habla de fallas en vigilancia, en coordinación y, sobre todo, en la prioridad real que se otorga a la protección ambiental frente a intereses operativos.


La elegancia de un protocolo bien diseñado, como el Plan Nacional de Contingencia, pierde valor cuando no se aplica con rigor. La frase “el que contamina paga” suena contundente en el papel, pero requiere acción inmediata, transparencia y consecuencias reales para tener sentido.


Exigimos que las autoridades identifiquen sin demora al responsable, activen todos los mecanismos de compensación y publiquen informes detallados sobre las acciones tomadas y los resultados obtenidos. Las comunidades de Veracruz y Tabasco, sus pescadores y ecosistemas no merecen menos.


Es momento de pasar de la contención reactiva a una verdadera prevención y rendición de cuentas. La salud del Golfo, y con ella, la de millones de mexicanos, depende de que esta vez sí se actúe con la seriedad que el caso exige.


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