Escuelas por la Tierra 2025-2026: sostenibilidad escolar, más allá del discurso
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Cuando el compromiso ambiental deja de ser póster y se vuelve estrategia
Hablar de gestión ambiental escolar suena bien. Muy bien. Suena a futuro, a responsabilidad compartida y a instituciones que entienden su rol en la formación de ciudadanos conscientes.
Pero entre la intención y la ejecución suele existir una brecha incómoda. Justo ahí se inserta el concurso Escuelas por la Tierra 2025-2026, impulsado por la fundación EDUCA México: una iniciativa que promete reconocer prácticas ambientales destacadas en escuelas de todo el país.
La pregunta no es si participar. La pregunta es cómo hacerlo con rigor y no solo con entusiasmo.
La convocatoria está abierta a instituciones de cualquier nivel y sector educativo. El registro es sencillo: correo electrónico, contraseña y compromiso real antes del 6 de marzo de 2026. Porque sí, inscribirse es fácil. Sostener una estrategia ambiental coherente, no tanto.
El proceso contempla cinco etapas claras:Registro y autodiagnóstico de gestión ambiental escolar.Diseño e implementación del plan.Envío de evidencias.Publicación de resultados.Premiación.
Un esquema estructurado que obliga a las escuelas a mirarse al espejo antes de actuar. Solo se acepta un plan por institución —aunque en educación superior cada campus o facultad puede participar de forma independiente—, lo que eleva el estándar y evita la dispersión estratégica.
En la plataforma oficial se encuentra el Manual del ciclo y los Criterios Generales de Evaluación. No es un detalle menor. Tener lineamientos públicos obliga a profesionalizar la propuesta.
EDUCA México, además, ofrece foros y asesorías para diseñar planes originales y viables. El matiz interesante: aquí no basta con sembrar un árbol y tomar la foto. Se exige coherencia entre diagnóstico, diseño y resultados.
La premiación se desarrollará en dos fases: estatal y nacional. Habrá reconocimiento para primero, segundo y tercer lugar en cada categoría —desde preescolar hasta educación superior y escuelas normales— en cada entidad participante.
Posteriormente, se seleccionarán los mejores a nivel nacional. El plazo para enviar autodiagnóstico y plan concluye el 13 de abril de 2026.
En términos estratégicos, el mensaje es claro: la sostenibilidad escolar ya no puede ser decorativa. Debe ser medible, evaluable y alineada a objetivos concretos.
¿Qué pensamos en #PlanetaB?
La gestión ambiental en escuelas no debería ser un concurso. Debería ser el estándar. Sin embargo, si el reconocimiento público funciona como catalizador, bienvenido sea.
El verdadero valor no está en el trofeo, sino en institucionalizar procesos que trasciendan administraciones y ciclos escolares.
Participar implica algo más profundo que cumplir requisitos. Significa integrar la sostenibilidad al modelo educativo, al presupuesto y a la cultura organizacional. Eso exige liderazgo directivo y visión de largo plazo.
Creemos que este tipo de convocatorias son una oportunidad estratégica. La invitación es clara: no participes para figurar.
Participa para transformar. Y si decides hacerlo, hazlo con metodología, indicadores y convicción. El planeta —y tu comunidad educativa— lo notarán.

