Mundial, fast fashion y reciclaje textil: el partido que México no puede perder
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Cuando la camiseta dura menos que la emoción del gol
Cada Mundial deja estampas memorables, consumo desbordado… y toneladas de residuos que rara vez aparecen en la transmisión oficial. Mientras las marcas afinan colecciones “edición especial” y los aficionados se preparan para vestir la pasión nacional —aunque sea por una temporada y dos selfies—, México enfrenta un problema menos fotogénico: los residuos textiles.
En 2025, el país generó más de 2 millones de toneladas de desechos textiles, de los cuales apenas 1% fue reciclado, según cifras de la Semarnat. El resto terminó, como suele ocurrir con las grandes promesas ambientales, en rellenos sanitarios, tiraderos o espacios abiertos donde la moda rápida se transforma lentamente en contaminación permanente.
“Gol por el Ambiente”: reciclar antes de que el discurso se desgaste
Ante este panorama surge “Gol por el Ambiente”, campaña impulsada por Profepa rumbo al Mundial 2026. El objetivo: promover la economía circular en textiles y plásticos de un solo uso, justo en uno de los eventos que más incentivan el consumo masivo. Una coincidencia casi poética.
La iniciativa busca que ropa usada, uniformes, camisetas y textiles promocionales no terminen en la basura, sino en procesos de reparación, reutilización y reciclaje verificable. Y aunque suene revolucionario, en realidad es apenas sentido común con presupuesto institucional.
Alberto Rojas, subprocurador de Prevención Ambiental de Profepa, destaca que México cuenta con la infraestructura necesaria para gestionar circularmente los residuos textiles. Existen empresas que recolectan, separan, reacondicionan y revenden prendas usadas de forma legal. El problema no es la ausencia de capacidad, sino la costumbre de producir y desechar como si el planeta tuviera refacciones.
La economía circular no puede quedarse en slogan
Hasta ahora, la campaña suma 22 proyectos reconocidos y casi 4 toneladas de textiles comprometidos para gestión circular. Un avance positivo, aunque todavía modesto frente a la magnitud del problema.
El Mundial representa una oportunidad estratégica para visibilizar el impacto ambiental de la industria textil. Porque sí: apoyar a la selección nacional está bien; convertir cada evento deportivo en una montaña de residuos, quizá no tanto.
¿Qué pensamos en #PlanetaB?
La conversación sobre reciclaje textil ya no puede limitarse a campañas temporales ni a colecciones “eco-friendly” lanzadas con la misma velocidad con la que cambian las tendencias. La economía circular necesita infraestructura, incentivos y consumidores menos fascinados con la lógica de usar y tirar.
México tiene capacidad para liderar este modelo en América Latina, pero requiere algo más incómodo que un hashtag: compromiso sostenido. Porque reciclar una camiseta del Mundial está bien; cuestionar por qué producimos millones de prendas destinadas a durar menos que un torneo, sería todavía mejor.





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