Image by Manuel Barroso Parejo

Pellet México, produciendo biomasa para sustituir combustibles fósiles


La biomasa es aquella materia orgánica de origen vegetal o animal, incluyendo los residuos y deshechos orgánicos, susceptible de ser aprovechada energéticamente. Las plantas transforman la energía radiante del sol en energía química a través de la fotosíntesis, y parte de esta energía queda almacenada en forma de materia orgánica.

En México se generan anualmente una gran cantidad de desechos orgánicos urbanos, industriales, agrícolas, ganaderos y forestales que podrían ser aprovechados para ayudar a solventar las necesidades energéticas del país.

Pellet México es una de las empresas líderes que está desarrollando el mercado de la biomasa sólida en nuestro país. “... México tiene el potencial para la producción de biocombustible sólido que es fabricado con desechos forestales o agrícolas muy usado en Europa, pero que en México casi no es conocido….”, dijo Alberto Bustamante, experto en el desarrollo de proyectos en el sector de la biomasa sólida.

Al corroborar el potencial de México, Bustamante, junto con Óscar Espinosa y Luis Rodríguez iniciaron en el 2016 una asociación de eficiencia energética.

Los tres socios comenzaron con el negocio con un capital de 250 mil dólares, con el objetivo de desarrollar el mercado de Pellet a partir de residuos de pino o bambú y agrícolas.

“...El modelo de negocios considera la implantación regional de plantas de producción de pellet, así como el trabajar con biomasa no procesadas que también puedan funcionar como biocombustible sólido. A la fecha tenemos ya cuatro proyectos de esta naturaleza en marcha y se exploran una serie de oportunidades muy interesantes en el país…”, explica Espinosa a Expansión.

El grupo cuenta con diferentes proyectos de biomasa, entre ellos: uno con Grupo Herdez para producir Pellet de hueso de aguacate, en Coahuila; otro de pino en Colima y un tercero en Sinaloa, con el clúster de mango para aprovechar el hueso de esa fruta.

Con SurBambú, se convierte el residuo de la industria maderable del bambú, actualmente sin mercado secundario, en pellets con un poder calorífico de 4,200 kcal. El impacto ambiental es sustituir 1.5 millones de litros de diésel.

Pellet Colima, en su primer fase de desarrollo convierte el residuo de la industria maderera, en pellets de pino con un poder calorífico de 4800 Kcal. En fases posteriores se aprovechará la cascarilla de coco, el hueso de mago, el bagazo de caña, las podas del limón y el mango. La meta es sustituir 4 millones de litros de diésel, así como 7 millones de litros de Gas LP.

El proyecto de Pellet Valle de Bravo tiene como meta convertir el residuo no utilizado de la industria de los árboles de navidad, así como la limpia de bosques y su aprovechamiento sustentable, en pellets de madera de pino con un poder calorífico de 4800 Kcal; sustituyendo 1.6 millones de litros de diésel.

Por último, Pellet Chihuahua convierte el residuo de aserradero en pellets de madera de pino con un poder calorífico de 4800 Kcal; sustituyendo casi 11 millones de litros de diésel.

Para los próximos 5 años, Pellet México busca sustituir combustible fósiles con una producción total de 126 mil toneladas de biomasas, con esto se lograría reemplazar más de 56 millones de litros de diésel, 66 mil toneladas de carbón mineral y casi 83 millones de litros de gas LP; igualmente significa grandes ahorros económicos superando los $23 millones de pesos.

Finalmente, con esta proyección a 5 años, Pellet México estaría contribuyendo a reducir en un 2.4%, 2.7%, 4.7% y 9.1% el consumo energético nacional en el sector industrial de carbón mineral, diésel, gas LP y combustóleo, respectivamente.

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Vía: Pellet Mexico Imagen: tchara/Getty Images

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