Agricultura urbana: alternativa sustentable


¿Sabes de donde provienen tus alimentos? ¿qué tan fresca es la fruta y verdura que acabas de adquirir en el supermercado? ¿Se han preguntado cuál es el impacto ambiental que tiene cada alimento adquirido?, ¿conocen cuántos kilómetros ha viajado su comida?

Estas son muchas preguntas que la agricultura urbana responde con acciones; muchas veces nuestros alimentos han viajado cientos, sino es que miles de kilómetros para llegar a su destino final. Pero la demanda actual de comida y el interés que ha tomado la sociedad por conocer de dónde vienen los productos que adquieren, han creado un crecimiento en el cultivo de alimentos en zonas urbanas.

Desde la revolución industrial, los humanos migramos del sector rural al urbano en busca de las grandes ciudades y un estilo de vida diferente. De acuerdo con la ONU la población urbana mundial ha crecido de 746 millones en 1950 a 4.9 billones en el 2014; para el 2050 el 66% de la población estará habitando zonas urbanas.

Igualmente el número de mega-ciudades (ciudades con más de 10 millones de habitantes) ha aumentado en las últimas tres décadas; en 1990 se tenían 10, para el 2014 eran 28 y se espera que para el 2030 sean 41 ciudades.

Mucho se ha discutido sobre el impacto que tiene la comida que consumimos ya sea por las distancias que tiene que recorrer de la granja a nuestros platos o por el hecho tener frutas que no son de temporada en los supermercados; cualquier que sea, estamos estresando a nuestro planeta como una olla expres.

Es por esta razón que la agricultura urbana está tomando una mayor importancia, si bien no es la solución al problema de producción y distribución de alimentos, seguramente aliviaría la presión sobre las zonas rurales.

La agricultura urbana abarca muchos espacios como balcones, patios, azoteas, jardines, colmenas, gallineros, centros de cultivos… en sí hay diversas formas de realizarlo y puede ser a pequeña escala con un huerto en nuestra terraza o en gran escala como el City Farm Odaiba en Tokio. Lo cierto es que cada vez las ciudades van adoptando modelos que ayudan al medio ambiente y de forma saludable.

Peter Ladnes, quien fungió como consultor ciudadano en Vancouver, argumenta en su libro ‘The Urban Food Revolution’ lo siguiente: "…cuando florece la agricultura urbana, nuestros hijos son más saludables y más inteligentes, menos personas pasan hambre, se crean un mayor número de empleos locales, las economías locales se fortalece, las colonias son más verdes y seguras y nuestras comunidades sean más inclusivas...".

La agricultura urbana también ayuda a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, principalmente por los traslados que se requieren para llegar al supermercado y por usar la tierra de una manera más eficiente, como es el caso de Odaiba. Igualmente tener espacios verdes ayuda a ‘robar’ CO2, a reducir el uso de energía y a que más personas adoptan áreas verdes.

Tampoco es una novedad la agricultura urbana ya que durante las dos guerras mundiales, países como Canadá, Estados Unidos, Reino Unido, Australia y Alemania, alentaron a sus ciudades a crear ‘jardines de la victoria’, estos tenían la función de mantener una disponibilidad de alimentos para el ejército;muchos jardines y gallineros aparecieron en patios, parques, estadios escolares, campos de golf, vías de ferrocarril y terrenos baldíos.

De acuerdo con Ladner, durante la segunda Guerra Mundial el Reino Unido tenía 1.5 millones de parcelas que producían el 10% de los alimentos del país, incluyendo frutas y hortalizas.

Si bien en esas épocas la población era menor y el espacio para construir o habilitar cultivos era más vasto, no quiere que hoy no podamos migrar hacia una cultura de consumo propio o urbano.

Según Ladner, Toronto planea suministrar el 25% de la producción de fruta y verdura dentro de los límites de la ciudad para el 2025; en su país vecino, la Universidad Estatal de Michigan realizó un estudio en donde concluyó que Detroit puede cultivar el 70% de los vegetales y el 40% de la fruta que necesita la ciudad en los 570 lotes baldíos que cubren la ciudad.

En casi todas las ciudades hay espacios que actualmente funcionan como tiraderos de basura o están abandonados; si el gobierno quisiera pudiera habilitarlos o facilitar los permisos para empresas pequeñas que buscan este tipo de soluciones y dar vida a la ciudad. Por nuestra parte los invitamos a comenzar su huerto, se sorprenderán lo relajante que puede ser tener uno.

Vía: straight.com


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