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10.22 pesos por hectárea y un guardaparque por cada 2 mil km²: el presupuesto ambiental 2026 en cifras

  • Foto del escritor: Planeta B
    Planeta B
  • 25 sept
  • 3 Min. de lectura

México 2026: ¿presupuesto ambiental o ficción contable?


El futuro inmediato de México se juega en los números. El Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación (PPEF) 2026, el primero diseñado por completo bajo la administración de Claudia Sheinbaum, llega con una paradoja evidente: mientras el discurso presume compromiso con la crisis climática, la realidad del presupuesto apunta en dirección contraria.


¿Recortes en conservación y un alza en combustibles fósiles? Una contradicción que no sorprende, pero que sí preocupa.


El panorama es claro: menos recursos para áreas naturales protegidas, más dinero para la maquinaria fósil y para proyectos militares que se visten de “climáticos” sin serlo.


El reto, entonces, no es solo financiero, sino ético y político: ¿qué prioridades está eligiendo México frente a la crisis ambiental más grave de su historia?


Áreas naturales: mapas sin guardianes


La Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas recibirá en 2026 apenas 52 millones de dólares, el monto más bajo en más de dos décadas. En promedio, cada hectárea natural contará con poco más de medio dólar al año para su cuidado. No es un error tipográfico: medio dólar.


Ejemplos sobran: la Reserva de la Biósfera El Vizcaíno, de dos millones de hectáreas, cuenta con solo 13 guardaparques y un puñado de vehículos desgastados. La Reserva de la Mariposa Monarca, Patrimonio Mundial de la UNESCO, sobrevive con apenas cuatro custodios en medio de amenazas de tala ilegal y crimen organizado.


En este contexto, hablar de conservación suena más a retórica que a política pública.


Prioridades invertidas: combustibles fósiles al alza


Mientras el sector ambiental se reduce al 0.1 % del PIB, Pemex obtiene un aumento del 7.7 %. La lógica es impecable en su cinismo: invertir más en el pasado y recortar al futuro.


La Secretaría de Medio Ambiente verá una caída del 4 %, pero el músculo fósil sigue fortaleciéndose con miles de millones de dólares.


Incluso los anexos dedicados a cambio climático y transición energética (16 y 15) destinan más del 90 % de sus recursos a programas que nada tienen que ver con esos objetivos.


El Ejército, por ejemplo, acapara el 41 % del presupuesto climático. ¿El resultado? Una narrativa de acción climática construida sobre simulaciones contables.


Adaptación climática: la urgencia ignorada


México ya enfrenta sequías extremas, huracanes más violentos y comunidades enteras desplazadas por el avance del mar. Sin embargo, los programas que permitirían adaptarse a esta realidad —pesca sustentable, manejo forestal, gestión del agua— reciben presupuestos raquíticos.


Expertos estiman que se necesitarían al menos 2,800 millones de dólares para atender de forma seria la adaptación y mitigación climática. El PPEF 2026 se queda a años luz de esa meta. La paradoja es amarga: el país liderado por una presidenta con formación científica recorta justamente en lo que más sabe.


¿Qué pensamos en #PlanetaB?


La pregunta no es si México tiene dinero. La pregunta es dónde decide ponerlo. Un guardaparque para casi dos mil kilómetros cuadrados no es política ambiental: es abandono institucional.

Y mientras el país asegura que invierte en “mitigación”, la mayor tajada del presupuesto se va a trenes, obras militares y petróleo.


México no puede darse el lujo de seguir apostando por la nostalgia fósil mientras el presente se desmorona. La ciudadanía debe exigir transparencia, prioridades claras y presupuesto real para enfrentar la crisis climática.


El futuro no se paga con discursos: se financia con decisiones. Y esas decisiones, hoy, siguen mirando hacia el pasado.


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